1947
Una idea revolucionaria

En 1947, el ingeniero alemán Carl Hahn vio el anuncio de un tampón en una revista estadounidense y tuvo el convencimiento de que un producto como éste revolucionaría el mercado alemán de la higiene femenina. Recibió el apoyo del abogado Heinz Mittag, futuro copropietario de la nueva empresa, y de la ginecóloga Judith Esser, que aportó tanto sus conocimientos médicos como su experiencia como mujer. Juntos diseñaron el tampón o.b.® y poco después abrieron en Wuppertal la primera fábrica de tampones de Alemania.
